La sociedad feudal persiste en Argentina, solo que los “Señores Feudales”, son de estirpe bastante inferior que aquellos que menciona la historia. Estos caudillos gobiernan algunas provincias argentinas desde hace décadas, seguramente morirán en el trono y los sucederá algún pariente. No es extraño ver coincidir estos regímenes con los más altos niveles de pobreza e ignorancia de la mayoría del pueblo y una casta asociada al caudillo que maneja todos los asuntos públicos y privados de la región.
Cuando uno visita esas provincias, en muy poco tiempo entiende que todo lo que se hace y lo que no se hace pasa por el caudillo. En ese caso no existen los sobornos ya que cualquier transacción oficial se realiza con empresas que también son “oficiales”. En muchos casos la oposición no resulta posible ya que oponerse al caudillo en estos lugares es como una especie de muerte civil, donde se cierran todas las puertas. Un médico fue despedido de un hospital por ser opositor y no consiguió ningún otro trabajo ni público ni privado. Así funciona el sistema feudal mas allá del pueblo. Esto es Argentina, en el año 2002. Otro tipo de señores feudales esta representado por algunos gremialistas, secretarios generales vitalicios. Nunca ninguna interna consigue arrimarse a la conducción y rápidamente desmantelan cualquier oposición. Estos señores son los que defienden los derechos de los trabajadores, y los que mandan a “apretar” a mas de uno. Generalmente viven en un mundo muy diferente al de las personas a las que representan. En muchos casos la falta de pudor, hace que se los vea con su familia en un ostentoso yate, o bien en algún balneario caribeño. En otros niveles también existen pequeños feudos, como las famosas quintas en algunos sectores de la administración pública con dueños que se eternizan y nunca se sabe como trascienden todos los cambios políticos.
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