22/04/2009

37 - El servicio exterior

La inserción de Argentina en el mundo, la definición y sostén de una política externa coherente y congruente con los intereses de nuestra Nación, la representación de la Argentina ante los países extranjeros, la difusión de nuestros productos, la posibilidad de generar recursos por exportaciones, la posibilidad de atraer capitales de inversión o la protección de ciudadanos argentinos en el extranjero está en manos del Servicio Exterior Argentino. Una embajada sin embargo también representa este mundillo que venimos describiendo en otra escala no menos demostrativa de la desgracia argentina.

Allí encontramos los amigos, que no son funcionarios de carrera disfrutando de la inmunidad diplomática y de unas vacaciones todo pago costeada por los ciudadanos de este país. Tristes ejemplos fueron de conocimiento público en algunos países vecinos, desde alcoholismo, drogas, hasta muertes y rock and roll han sido las credenciales de estos pseudo diplomáticos. Si alguien se decidiera a hacer un mistery tour por las dependencias argentinas en los principales países del mundo se encontraría con muchas sorpresas, aunque no muy diferentes de todo lo que venimos viendo aquí. La red montada alrededor de los migrantes orientales en tránsito a EEUU a razón de unos cuantos miles de dólares por trámite, consulado mediante, muestra otras funciones importantes del servicio exterior argentino. Mientras tanto uno se pregunta cual es la política exterior de Argentina, ¿la de las relaciones carnales? ¿La de seducción de los Kelpers?. En todo caso lo que se puede ver son las consecuencias de una política sistemática de obsecuencia sin rédito a cambio y que en nuestros días ha llegado a extremos de falta de dignidad y soberanía en lo que podríamos llamar política de "mendicidad". Nuestros deberes los hicimos bien. Desmantelamos el plan nuclear, las fuerzas armadas, la industria militar, el misil cóndor, la fábrica de aviones, la fábrica de submarinos, los blindados, la siderurgia y como si esto fuera poco, toda la industria nacional. Entregamos los mares a la depredación, desmantelamos la marina Mercante, los ferrocarriles, entregamos el petróleo, la energía, el agua, los minerales y las comunicaciones. Y el rédito, el éxito de ésta maravillosa política resulta difícil de fundamentar. Tuvimos nuestro momento de gloria turística, de equipamiento electrónico, de autos japoneses, y así quedamos.

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